Levanto la cabeza, fijo mi mirada sobre el cielo de un día nublado, gris, frío, apagado… clavando los codos sobre mis rodillas e imaginando mil historias, fantasías, fantasías de alguien ilusionado o deseos de alguien con ilusión…
da igual, de la misma forma que recobran vida, esos deseos desaparecen sin dejar rastro, tan solo el poder de un será… el poder de un quizás sucederá…
inmóvil, con una sensación extraña producida por algo que hay sobre mis pestañas, las noto mojadas y no de agua, siento como el aire toca mi piel, mientras una sensación de ahogo logra que me encoja por dentro, consiguiendo que tenga una respiración lenta, pero intensa, aquella que se siente cuando el miedo se apodera de ti… cierro mis párpados, siento esa brisa en mi cara, al mismo tiempo que unas lágrimas brotan de mis ojos y se deslizan sin que nadie, ni nada, las detengan…
los días nublados y su mezcla de sentimientos…
escalofríos que recorrerán mi cuerpo, miles de preguntas sin respuesta, de pensar hacer y no realizar… de un todo y una nada… de un algo, que tardará en llegar…
Gavin DeGraw – More than anyone
Hola, Fany.
Esos días pasan de tanto en tanto, y normalmente no se repara en ellos porque andas liado con mil cosas y realmente pasan sin más, sin oficio ni beneficio, sin más que llegar la noche y esperar un nuevo día.
No dejes que te afecte, piensa en los pequeños detalles, en la gente que te rodea, en las cosas que tienes que hacer, en estar ahí para los demás, y no pienses tanto ahora en tí misma y tus circunstancias. Porque estás baja y pensar en ello no ayuda.
Venga, Fany, sonríe, carajo.
A mí me resulta inevitable estar de bajón en los días nublados, pero cuando las nubes se van me doy cuenta de que todos esos sentimientos negativos se van con ellas. No te preocupes, pasará
Muchos besotes!!!
A veces los días se empeñan en recordarnos lo muy necesario que es sufrir en nuestras vidas. El hecho de relacionarnos con el resto de la gente ya implica un sufrimiento, un daño, el cual a veces es positivo pero otras muchas veces va minando nuestra moral hasta llegar a desconfiar incluso de nosotros mismos. A veces los días pasan volando, y es una lástima que no pasen volando todos éstos malos días; porque debieran hacerlo. Yo siempre soñé con una vida feliz, pero a cada momento me doy cuenta de lo infelices que somos, no por no querer ser felices sino por ser incapaces de llegar a serlo.
Siempre que me cruzo con uno de éstos días acabo con sal en las mejillas también, y los ojos teñidos de rojo, las pestañas apelmazadas y el eco de un llanto vacío recorriendo estas cuatro paredes. No lloro por el resto, ni por lo que otras personas puedan llegar a hacerme, lloro por mí mismo, mi dolor viene de dentro, me parte el pecho, me desgarra sin herirme, golpeando una y otra vez mi mente con el mismo pensamiento. Dolor y amor, tienen un mismo origen, mi corazón.
Para los más valientes les recomiendo siempre enfrentarse al dolor de igual a igual, contrarestando sus efectos con los mismos o iguales al a inversa. Pero no todos pueden hacerlo. Yo no puedo.
Lo único que me ayuda es dejar salir tanto dolor, dejar que se escape, primero en lágrimas, lloros y dolores de cabeza, después los traduzco en pensamientos y palabras; allí se quedan plasmados, en dibujos que todos puedan leer y comprender, dudo que entender. Allí se quedarán para SIEMPRE.
Lo bueno que tienen los dias malos, es que terminan de pasar (como los otros vamos!). Asi que no te preocupes, los malos tiempos pasan y vendran otros mejores, ya veras