Un viaje en el tiempo…
17 02 2008
Situada en lo alto de una torre, sintiendo la dureza de la roca bajo mis brazos, mirando al horizonte como cual princesa que espera a su príncipe… con los ojos cerrados notando como la brisa acariciaba mi rostro, como mi pelo era ondeado por el viento, disfrutando del olor de las flores frescas… el sol calentaba mi cuerpo en una mañana de invierno… con un bonito vestido de época, color granate y blanco, una simple diadema de flores como corona, mis pies notaban la frialdad del suelo, sentía cada ranura, cada grano de arena, estaba descalza… descalza sobre la mas alta torre de un castillo… así permanecía inmóvil durante unos segundos…
¡¡¡Fany!!! baja al mundo!!!
Ya decía yo que esto no podía ser real, yo no podía ser la protagonista de algo así… como alma que carga el diablo me doy media vuelta y… ¡¡¡¡Ya voy!!!! siempre me he considerado mas bruja que princesa, pero mira, para una vez que me siento como tal… van y no me dejan disfrutar todo lo que me hubiese gustado…
Sí, ya sé que os estoy perdiendo un poco, os veo leyendo esto con cara de pocos amigos… diciendo… ¿pero de que diablos habla? pues bien… a eso voy.
El domingo pasado (sí… toda una semana para hablar sobre este tema) a una amiga se le ocurrió la maravillosa idea de ir de “ruta turística” por la zona, con ella y su hermana, y claro… cuando alguien se llega a tu casa, invade tu burbuja (es decir… habitación) enciende la luz, y se tira encima tuya mientras duermes… pues una de dos… o la mandas a la mierda, o en esos momentos de ¿que pasa? ¿el mundo se acaba? decides decir, con tu media voz de dormida, vale, lo que tu quieras ¡¡loca!!. Por lo que me duché, me vestí, pillé el bolso, las gafas de sol y zas! a la aventura!
¿Cuál era nuestro destino? pues hasta que no me subí en el coche no tuve noticias de hacía donde me llevaban, y los destinos eran las “Ruinas de Medina Azahara” en Córdoba y el Castillo de Almodovár del Río. Pero claro… Medina Azahara ya lo habíamos visitado mas de una vez, y con las horas que eran no nos iba a dar tiempo de ver las dos cosas, pues claro… teníamos que pararnos a comer y todo, así que decidimos ir nada mas que a ver el Castillo.
No hicimos nada mas que llegar al pueblo, y ya metimos la pata, el porque? pues vaya! acabamos en una de las calles mas lejanas, es decir… aquellas que NO se saben si son calles o caminos… y claro… no nos quedó otra que preguntar, seguimos las indicaciones (andando) y… Oh! aquí se corta la calle… nenas! vamos a dar la vuelta y subimos por la calle que nos ha quedado atrás y buscamos el camino para subir… y mi amiga… tía! no, vamos por mitad del campo y subimos por aquí hasta llegar al camino… ejem… pues eso que hicimos, he de decir, que la cuesta es bastante empinada, si andando por el camino cuesta subir… imaginad por mitad del campo!! yo era mirar hacia atrás y decir… como resbale me mato… gracias que decidí llevar deportivas, porque creerme, llegó un punto en el que me tuve que sentar porque me dolía todo el cuerpo, y sí… allí que nos veis a las tres paradas, sin saber que hacer, pero claro… como la gente que iba por el camino nos veía (y se reía de nosotras) no podíamos renunciar y dar marcha atrás… por lo que… olé! conseguimos llegar al camino y subir “mas cómodamente” por asfalto y no por piedras, hierva y tierra. Eso sí, cuando llegamos arriba, fuimos directas a por agua, después de haberle explicado a los guardias el porque de nuestras caras de cansancio
la de risas que se pegaron… ejem… y yo por dentro (ríe, ríe, pero hazme una foto que yo aquí no vuelvo en mucho tiempo).
Y nada, pagamos la entrada y tan contentas a darle vueltas al castillo, he de decir que es una maravilla, las vistas son impresionantes, muchas escaleras, muchas torres, mucho sol
muchas risas, muchas fotos, muchos momentos de vergüenza (sí… de esos también… que donde vamos la liamos) conocimos a una pareja de sevillanos y a un matrimonio de no se donde… así que a parte de conocer todo aquello, disfrutamos de unas charlas llenas de risas (por contarles como habíamos subido) y claro… de noche tiene que ser increíble, pero teníamos que volver pronto, por lo que tan solo disfrutamos de esos muros con la luz del sol, para la próxima (dentro de muchos años) a ver si buscamos pensión y nos quedamos toda la noche disfrutando de una cena medieval.
Fue un viaje cortito, tan solo duró unas horas, (que por cierto subí algunas fotos a flickr, por si queréis verlas) pero creerme que fue una experiencia maravillosa, sin duda alguna, los mejores viajes son aquellos que surgen sin planear…
PD: Y aprovecho esta entrada para darle las gracias a Ermoya de “Ermoya Jukeblog” por el premio de “Este no es un mal blog“. Ya sé que debería hacer una entrada, pero cuando empecé con el blog me prometí a mi misma dejar el “mundo meme” a un lado, espero que no te importe, aunque ya sabes que pienso sobre el tema
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Etiquetas: castillo, escapadas, premios, viajes
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